martes, 3 de febrero de 2015

El escalofriante paseo a la Cueva del Beato en Cifuentes


Comienza a refrescar por la provincia de Guadalajara. Es febrero y el invierno ha llegado tarde, pero con fuerza, y no es fácil encontrar un fin de semana que invite a viajar por el norte de la provincia a pecho descubierto. Aunque no os equivoquéis, Guadalajara merece la pena en cualquier época del año. Cada estación tiene sus matices. Otra cosa es el estado de ánimo.
Hoy os propongo una ruta cómoda que no quiero llamar fría sino escalofriante. Hoy viajaremos hasta Cifuentes y desde allí caminaremos hacia la Cueva del Beato, un lugar cargado de misterios y leyendas, con crimen incluido.


Los cifontinos presumen de capitalinos y no les falta razón. Cifuentes, para muchos capital de la Alcarria, está ubicada en el centro geográfico de la provincia. Además, siempre fue un pueblo altivo, con grandes e importantes señores, los Silva y los Mendoza, entre otros, incluso de sangre real, como don Juan Manuel, sobrino de reyes, al que se debe su castillo; de ahí que conserve importantes monumentos.



Pasear por Cifuentes permite poder ver un castillo medieval tal y como se construyó hace 700 años, claustros y restos de monasterios, una iglesia de las más espectaculares de la provincia, picota, una plaza con soportales castellanos y algunos palacetes con sus escudos incluidos. Una hora de paseo agradable por la localidad natal de la enigmática princesa de Éboli. Un ligero recorrido por la historia de España a través de un ramillete de monumentos, donde no falta una simpática calle que lleva el nombre de Cristo de la Repolla, cuya historia os emplazo a que la preguntéis in situ.




Pero sin duda uno de los grandes atractivos es el agua. El Pueblo de las cien fuentes o de las siete fuentes, según las interpretaciones, es el manadero del río Cifuentes que acaba desembocando en el Tajo, en uno de los recorridos más cortos de un río que se conocen en España. El rincón del Molino de la Balsa, es una muestra medieval y hermosa de tanta desmesura. Frescor, vida y naturaleza generosa terminan de poner la guinda a uno de esos pueblos imprescindibles. Además, cuenta con una oficina de turismo bien atendida, donde nos informan de todo lo que tengamos menester, de manera precisa y eficaz.



Pero como hemos venido a andar, antes o después de pasear por el pueblo, os propongo acercaos hasta la ermita de la Cueva del Beato. El camino no tiene pérdida y el paseo, poco más de media hora de ida y otro tanto de vuelta, es cómodo, a la vez que agradable, ilustrativo y misterioso … con un punto de esotérico.


La ruta transcurre entre pinos. En septiembre se celebra una romería y no es de extrañar que haya sido siempre un lugar apreciado por los que huyen del mundanal ruido en busca de soledad y oración. Cuentan que en este paraje, allá por el siglo XVII, sucedió un milagro el día de San Blas, ayer hizo 343 años. Los lugareños, según desfilaban en procesión hasta la ermita y cueva de San Blas, que así se llamaba este entorno entonces, vieron aparecer en el cielo “dos soles que acompañaban al astro rey y otras portentosas figuras de medias lunas y un arco con su saeta y un arco iris que unía los dos soles”. Un hecho del que quedó constancia por escrito y que en realidad se trataba de un parhelio, que es un fenómeno óptico asociado con la reflexión y la refracción de la luz, producto de una gran cantidad de partículas de hielo en las nubes en forma de cirro. Ahora hace frío, pero entonces hacía más. La cita está recogida por mi amigo Ángel de Juan del libro de Romerías de la Alcarria Alta.



Pero por si este misterio fuera poco, hace un siglo y un decenio, en 1905, fue asesinado en este paraje el beato Bibiano Gil a manos de un pastor y de su mujer que vivían en el piso inferior del edificio adosado a la ermita donde habitaba el beato. El pastor confesó el crimen el mismo día que apareció el cadáver de Bibiano en la Cueva del Fraile, distante a algo más de un kilómetro de la Cueva del Beato y situada en la Serrezuela de Val de San García. No se llevaban bien pastor y beato y la cosa acabó como acabó. Hoy estas historias sirven de reclamo para visitar un lugar agradable con unas interesantes vistas al corazón de la Alcarria.




De regreso al pueblo hay varios restaurantes donde comer en Cifuentes, por estas páginas ya han aparecido algunos. Os aconsejo tres: Los Gallos, Casa David y La Esquinita, en cualquiera comeréis bien y os llevaréis un buen sabor de boca, os lo seguro.

2 comentarios:

  1. QUE BUENOS RECUERDOS ME TRAE LA CUEVA DEL BEATO, AHI PASE LOS PRIMEROS AÑOS DE MI VIDA.

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  2. La ciudad de mi família, encantadora!

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